ZORRAS, PUTAS, PENDEJAS...CHINGONAS


La gran mayoría de hombres en el nivel cultural presente nunca avanzan más allá del significado maternal de la mujer y ésta es la razón por la que el ánima rara vez se desarrolla más allá del nivel infantil, primitivo de la prostituta. Como consecuencia, la prostitución es uno de los principales productos del matrimonio civilizado.
C.G. Jung
Conozco mi clítoris. Lo conozco y me gusta saber, sentir que tengo un órgano cuya única función es el placer. Ya desde nuestra anatomía se nos concede el placer sin consecuencias. No somos como el hombre que alcanzar el clímax, esparce su semilla para reproducirse gastando su energía, como dicen los taoístas. O, peor aún, como Onán que pecaba al malgastarlas.
Me gusta mi cuerpo- mujer. Paseando por las playas turquesas de nuestra isla, unas amigas y yo reconocíamos como nos excita el sol, el color del mar, el contacto del agua, el sabor a sal...paseando desnudas en un día tormentoso alcanzábamos a sentir como simplemente sentándonos en la orilla y dejando que nos lamieran las olas, conectamos con la fuerza de Eros.
Venus, Afrodita, son Diosas, paganismo, herejía para nuestra sociedad judeocristiana.
¿Por qué hemos dejado que nos constriñan en una sexualidad reproductiva que pertenece a los hombres?
Milenios de sexualidad patriarcal nos han confinado a ser receptoras de la semillas de los hombres, dándoles placer en su penetración. De su desobediencia al Pater-Dios tenemos nosotras la culpa. La manzana -creo que debieran haber elegido un higo o una granada por su simbolismo sexual- es el símbolo de la tentación de Lilith-Eva que expulsó del Paraíso a los hombres. Nosotras somos Eros, y ellos son los tentados, pobres hijos de Dios-Padre, a los que conducimos al pecado.
Mucho daño nos han hecho a todos, hombres y mujeres, con esta visión erotofóbica de la sexualidad y el placer. Los hombres no salen mejor parados. Su sexualidad es genital, donde orgasmo y eyaculación son lo mismo, y quedan identificados como los esparcidores de semillas. Las abejas de la humanidad. Ya se dice..."es un libertino que va de flor en flor". Lo peor es que no tienen cerebro: las mujeres son las provocadoras de su pecado y de sus violencias. Las mujeres que sentimos Eros nos convertimos en zorras, putas, pendejas. Somos robanovios y merecemos una piña. Ellos no eligen: sólo reaccionan a nuestros escotes y minifaldas. Nuestra única función es ser elegidas para hacernos las madres de sus hijos. Claro, luego la doble moral está servida y el placer lo buscan en las putas, las amantes, las ciberamantes...en aquellas mujeres que pagando el precio del desprecio, están dispuestas a ir guiadas por Afrodita defenestrada ya, de sus pedestal de Diosa. Hijas de una Diosa Menor, herejes, brujas, paganas.
Y tanto que el cerebro es un pene, que el grandioso Psicoanálisis nos define por una ausencia. Lacan, l'enfant terrible, más papista que el Papa, alrededor del "revolucionario" 68 francés, decía que la mujer no existe. En el inconsciente sólo existe el falo, dando la razón así a los popes de la iglesia católica como San Agustín, que nos llamaban "varón fallido". En una película de Woody Allen, uno de los personajes es una mujer que le cuenta a la otra que cuando por fín había tenido un orgasmo, su psicoanalista le había dicho que no era el tipo de orgasmo que toca...El clítoris- el órgano que conozco y venero- no proporciona el orgasmo definido como bueno por el psicoanálisis patriarcal. Pero el clítoris -¡ni siquiera los pechos!- existen en el inconsciente humano.
¿Por qué Freud con su líbido no nos rescató? Deberemos matar a Freud, como Nietzsche hizo con Dios, aunque no sé si él matándolo nos rescató tampoco...Ninguno de ellos cuestionan profundamente el Génesis, la Ley y el Logos que nos hace ser sólo una costilla de Adán.
Rescatemos a la Diosa y sus servidoras. Aquellas zorras sagradas que daban placer a los estranjeros para que fueran reconectados con Eros, la fuerza vital.
La prostituta Sagrada es la mujer que sacraliza el placer y lo eleva a la categoría de Eros, fuerza vital que une y agrega, no disgrega. La sensualidad que recorre el cuerpo y que gesta cuando es necesario o deseable, es despertada por ella, tras siglos de dominación patriarcal que ha conducido a los hombres a venerar el poder, no el placer ni la unión. La zorra sagrada no tiene que ver con la dominación-sumisión que subyace en nuestro mundo patriarcal, no sólo en las relaciones afectivas y sexuales, sino también en la relación económica y política que lleva a las desigualdades sociales y económicas.
Rescatemos a la zorra sagrada. No sólo nosotras las mujeres, sino también los hombres que quieren ser guiados y orientados a un mundo donde el placer es unión, celebración, goce, no sumisión o dominancia. Para hombres y mujeres, la prostituta sagrada representa la Beatriz que guía al alma en la Divina Comedia de la evolución personal. Por ella salimos de los infiernos del pecado. Porque Eros es Dios, fuerza. Dejemos el pecado en aquello que somete, pervierte y abusa. Los hombres también celebrarán el poder ir más allá de lo fálico y lo genital. Eroticemos el cuerpo, la vida. Erradiquemos de nuestras mentes cualquier forma de dominancia y sumisión.
El aspecto del ánima que corresponde a la prostituta sagrada está conectado con la Diosa del Amor. Ella transforma la expresión sexual instintiva en un acto de amor, en una experiencia llena de vitalidad que no es incompatible con la naturaleza espiritual sino todo lo contrario. En nuestro mundo moderno, la imagen de la prostituta sagrada está enterrada debajo de los valores religiosos, políticos y económicos del patriarcado. Ella aún vive y puede ser redescubierta como compañera de viaje por cualquier hombre que tenga la voluntad y el coraje de sacrificar los estereotipos masculinos, los roles de la persona y los valores colectivos externos.
Nancy Qualls-Corbett

Ana Cortiñas

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