DÍA DE LA MADRE


La agresividad es una fuerza poderosa- proveniente de nuestras energías vitales y biológicas- que necesita ser contenida para no ser destructiva, en los brazos amorosos de una madre que nos calma y nos consuela.
Lo mismo ocurre con el dolor o la tristeza, donde también son los brazos amorosos los que nos consuelan y reconfortan.
Hoy en día, esta función materna es relegada al mundo de lo privado, de lo femenino, de lo no valorado. Ni siquiera es conocido, ni suficientemente divulgado por la ciencia la importantísima función que cumplimos las madres.
Sin embargo, nuestro mundo está sediento de Madre...La violencia de este mundo reclama la contención poderosa del amor materno.
Por muchos Días de la Madre que haya, si sólo son un reclamo comercial para vender y comprar regalos, no servirá de nada.

Necesitamos valorar la función materna, y que todos los días se conviertan en días de amor materno, donde las emociones son contenidas y aprendidas a expresarse y canalizarse a través de medios simbólicos como la palabra o el arte y, por tanto, los conflictos puedan resolverse sin violencia

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