LA RELACIÓN DE AYUDA: QUE SE PUEDE ESPERAR DE UNA TERAPIA

Es esta sociedad individualista y estimuladora de la autoayuda, una de las cosas que menos se entienden es la relación de ayuda.
La gente oscila entre pensar que tiene que ser fuerte y autónomo para ayudarse a sí mismo en los problemas y adversidades, o esperar que al solicitar ayuda a un profesional, éste tenga que hacer el milagro de solventar todos los problemas. Esta visión dicotómica de la ayuda psicológica es fomentada también por el modelo médico, en el que el profesional hace el diagnóstico, receta y cura, y el punto de vista de la proacción indivudualista americana, que parece que todo lo puede conseguir uno mismo sin ayuda, como si se viviera aislado.

Sin embargo, cualquiera que sea la escuela que siga el profesional de la Psicología, la mayor parte de
Evelyn de Morgan
lo que produce la ayuda es el hecho de que se establece una relación de autenticidad y comprensión, pero no porque el profesional tenga la varita mágica que convierta la consulta en una peregrinación a Lourdes. No hay recetas mágicas.

¿Y cómo ayuda la relación?

El profesional es una persona que ayuda al otro a conocerse a sí mismo. Le ayuda a ser más consciente de sus deseos, sentimientos y necesidades y también de las consecuencias sobre los demás que tienen sus palabras y sus actos. También ayuda a mejorar la gestión del malestar o si hay ceguera en el placer. En el caso de relaciones, ayuda a hacer conscientes las dinámicas y las proyecciones mutuas, pero en cualquier caso un o una  profesional puede cambiar lo que se siente, o cambiar las relaciones si cada una de las personas que piden ayuda no hacen un compromiso para cambiar. En palabras técnicas, si no se consigue una alianza terapéutica y un compromiso explícito o implícito de estar dispuesto a cambiar.

Es cierto también que en la naturaleza humana existe eso que llaman los sistémicos una tendencia a la homeostasis o una resistencia al cambio. A veces, y por extraño que parezca, hay beneficios en los síntomas y conflictos con los demás. Quizá alguien tenga su cuota de poder en  victimizarse en las relaciones, o consiga preservar una identidad personal que se tambalearía si no fuera víctima o victimario. O consigue evitar aquello que le da miedo y no tenerse que enfrentar, o...puede haber millones de motivos conscientes e inconscientes.

Un buen terapeuta cuenta con eso, e intenta sortear las resistencias respetando el ritmo y dotando de recursos personales y emocionales antes de enfrentar la resistencia, pero a veces hay personas tan cronificadas en determinadas dinámicas y autoimágenes, que es muy difícil cambiar.


Pero no hay nadie que crezca y evolucione sin una disposición a enfrentarse a su sombra, a los dolores enterrados; además, no sabe quien no se enfrenta, la cantidad de recursos y tesoros que hay. Si alguien no se atreve a bucear o adentrarse en la oscuridad, no se podrán descubrir.

Ana Cortiñas

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