SOLEDAD

Son pocas las personas que no hayan sentido un fuerte sentimiento de soledad en algún momento de su vida. Este sentimiento no se suele corresponder exactamente con la realidad, porque la mayor parte de personas que lo sienten no están en una situación de aislamiento,  no están en una situación en la que no tengan a nadie con quién hablar e intimar, o pedir ayuda en un determinado momento.
Este sentimiento de soledad tiene que ver con la sensación de que se tienen que afrontar dificultades sin ayuda y el apoyo de alguien que anima y da fuerzas. Es un sentimiento que tiene que ver más con el desamparo y la falta de conexión emocional, de no ser visto por la otra persona, de que nuestros sentimientos y necesidades no son atendidos por nadie. Muchas personas en pareja sienten eso, así que la soledad emocional no siempre tiene que ver con vivir la  vida en compañia o en solitario. También puede ser el resultado de haber sufrido una adversidad y que los que creíamos amigos no respondan como hubieramos esperado y necesitado.

Este sentimiento de soledad es una llamada para valorar nuestro mundo de relaciones. ¿Hemos sido personas que nos hemos dejado abusar? ¿Somos personas que establecemos relaciones desequilibradas, hacemos de madre o padre de las parejas y amigos, no sabemos pedir ayuda, no sabemos decir que no...? ¿Ponemos expectativas excesivas en la gente?

Hay que tener coraje para no escapar al sentimiento de soledad y encararlo. Las soluciones son diferentes cuando tenemos relaciones desequilibradas, vivimos aislados, o nos situamos en una posición de infante desamparado... quizá en nuestra infancia nos traumatizaron o nos descuidaron emocionalmente; no pudimos crecer con un sentimiento de seguridad.
Pero es sumamente importante entender que como adultos, la mayor parte de las veces no estamos desamparados: podemos pedir ayuda, tenemos recursos mentales y habilidades para solucionar lo que nos acongoja o nos asusta. No somos ya niños impotentes y en peligro. Podemos ampararnos a nosotr@s mism@s. Podemos formar una base interna de seguridad sobre la base de nuestros recursos adultos.

Es entonces cuando la soledad se vuelve fuerza y nos sirve para el crecimiento en profundidad y sentimientos, en entendimiento de las experiencias de la vida y de la vida misma. Es en soledad cuando conectamos con la fuerza, el impulso vital y la creatividad, cuando somos capaces entonces de conectarnos íntimamente con el otro. Curiosamente, la soledad cura de la soledad...

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