MI MANERA DE ESTAR CON

Los estudios de las relaciones madre-bebé ha dejado patente que nuestro autoconcepto es siempre un concepto de "yo con otro", y que nuestro mundo relacional está almacenado en nuestra memoria de procedimientos como una expectativa de que los demás se comportarán de determinada manera con nosotros.
De igual forma que de niños vamos experimentando en el mundo y aprendemos a coordinar el ojo y la mano en el nivel sensoriomotriz, las interacciones con la otra persona que nos cuida y protege generan unas expectativas entre las sensaciones de placer-displacer, necesidades materiales y afectivas, y qué pasa cuando eso nos sucede. Dado que el principio de la vida de un humano es de dependencia de algún otro que nos cuide y nos estimule para madurar y aprender, nuestra memoria tiene unas secuencias almacenadas que nos hacen esperar eso del futuro o no, y de qué modo eso sucede.
Estas interacciones, que se convierten en pautas con el tiempo, forman un estilo de apego del que depende lo que esperamos del mundo y lo que el mundo espera de nosotros. Para una criatura, el mundo es el entorno más inmediato.

En el momento en que se forman esos procedimientos, estar maneras de estar con, no tenemos lenguaje que medie con estas experiencias. ¿Alguien puede hablar sobre el modo en que empezó a caminar? Así que "nuestra manera de estar con" es una forma inconsciente de funcionamiento, que a medida que pasa la vida nos vamos dando cuenta de que nos sigue funcionando o no. A veces cuesta hacerse consciente de esto porque podemos poner el problema en las personas concretas con las que tenemos la relación y no en el modo en que nos relacionamos. Al ser un procedimiento inconsciente y no verbal, todavía es mucho más difícil. Supongamos que siempre se nos rompe la caja de cambios del coche. Podríamos pensar las primeras veces que el coche nos ha salido defectuoso. Y con un segundo coche nos pasa lo mismo...y con un tercero! Quizá entonces alguien nos diga, o podemos pensar, que tal como utilizamos el embrague, lo forzamos y se acaba rompiendo.

Uno de los esquemas más importantes en nuestra manera de esta con, es lo qué pasa cuando hay un desencuentro, cuando lo que se espera del otro no es lo que se recibe. Cuando no obtenemos lo que esperamos en ese momento, pero hay una reparación posterior, aprendemos que los conflictos pueden resolverse. Cuando experimentamos desintonías, desencajes entre nuestros sentimientos y sensaciones y lo que nos devuelve el otro con su mirada, lo que se convierte finalmente en pauta es la posibilidad de reparación o no. Para algunas personas, ciertos desencuentros forman parte de las relaciones. Otras personas no esperan resolver los conflictos, la experiencia es de ruptura definitiva.
Lo que puede variar entonces, es el grado en que un desencuentro se convierte en ruptura. Algunas personas no perdonan ni una, otras perdonan hasta las puñaladas por la espalda, por la necesidad de no quedarse solo, en una especie de lo que Cyrulnik llama masoquismo afectivo.


Es importante entonces, hacer conscientes nuestras maneras de estar con, por una parte, y aprender otras maneras de estar con. Por eso la comunicación en las relaciones íntimas es importante; por eso la amistad y las parejas son tan importantes para poder variar nuestros condicionamientos

Esas también serán las misiones de la psicoterapia. Por una parte, hacer consciente y dar palabra a lo aprendido antes; y luego, también, la nueva manera de estar con una persona que nos atiende. Esta manera de estar con alguien que nos contiene y nos confronta, que tiene capacidad de hablar y reparar los desencuentros, es lo que hace que una gran parte del aspecto terapéutico es el establecimiento de la relación en sí.

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