LA PAREJA ES UN TRIÁNGULO

No me refiero a la amante...

Decía en otra entrada que la relación tiene vida propia. Las interacciones entre uno y otro, sean amigo/as, compañero/as, amantes o pareja hacen que la relación tenga una serie de características principales que nos envuelven.
Cuando iniciamos una pareja entramos en una aventura en donde se medirán muchas cosas. Pasado el enamoramiento inicial que hace que el resto del mundo desaparezca, empieza una vida cotidiana donde se ponen a prueba la capacidad de comprensión y empatía, nuestra flexibilidad, la capacidad de negociación, nuestro narcisismo, la superación o no de las luchas de poder y ¿por qué no? nuestra capacidad de sacrificio de algunos deseos personales en pro de la relación.

De hecho, yo creo que la diferencia entre una pareja montada sobre la inmadurez y el mito romántico, o la madurez,  es la capacidad que tienen los dos miembros que la forman en focalizar en el tercer vértice que se forma: la relación.
Muchas parejas se iniciaron con una gran pasión, pero la pasión puede estar provocando  la autodestrucción de una o las dos partes. Hay mucha pasión en las peleas melodramáticas ( o no tan melodramáticas y más maltratadoras...) que pueden dar lugar a románticas demandas de perdón y sexuales reconciliaciones, pero a la larga ¿qué tipo de relación se genera? ¿es una relación nutritiva, de sustento, de intercambio, de crecimiento? ¿o genera sufrimiento y pesar, mina la autoestima, constriñe y obliga a la renuncia de la parte esencial de uno/a mismo/a?

Hay veces que el amor no basta... Yo no dudo que haya amor en muchas personas ¿pero cuál es tu forma de querer?

Sin embargo, en esta focalización en la relación para ir construyendola, quiero llamar la atención sobre el equilibrio que debe haber en las dos partes en esa focalización.
Para las mujeres, que hemos tenido una socialización enfocada en las relaciones y en el cuidado de ellas, es mucho más frecuente el sacrificio de partes personales esenciales para beneficio de la pareja y la familia. Yo no creo que esto sea algo a denostar ni rechazar, porque es algo positivo... Sin embargo, creo que es muy importante el equilibrio en el esfuerzo: ¿hace nuestra pareja la misma intensidad al valorar la relación? Porque si sólo una de las dos partes enfoca en la relación, ésta se desequilibra. Ya no hay reciprocidad y es muy fácil caer en un esquema de dominancia-sumisión, donde no siempre las luchas de poder se hacen de forma abierta, sino soterrada bajo formas de victimismo y manipulación.

¿Por qué tipo de relación estamos dispuesto/as a luchar? ¿Hasta dónde queremos crecer? ¿hasta dónde queremos aguantar?

Ana Cortiñas

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