DISTINTAS FORMAS DE AGREDIR

Identificar la agresividad que se manifiesta en violencia es fácil. Son evidentes los golpes, las puñaladas, los disparos, los misiles y las bombas. También se evidencian los insultos y humillaciones, las calumnias y los rumores, las ofensas...no se ven en una radiografía, pero todos sabemos que no debemos mentar a los muertos...

Sin embargo, hay otro tipo de violencias psicológicas, políticas y sociales que actúan agrediendo de igual forma que las bombas pero con una sutileza que las convierte en auténticas torturas del alma. Son difíciles de reconocer y como que el que tira la piedra, esconde la mano, la víctima no puede quejarse a nadie y, aún peor...¿víctima? ¿qué víctima? No te quejes, que yo te doy de comer...

No tengo capacidad para señalar y analizar las violencias políticas, económicas y sociales. Pero quizá, si analizamos las distintas violencias psicológicas, podremos entender algunos de los mecanismos de agresión que aparecen en las relaciones.

Yo insisto mucho en que la identidad viene marcada por el otro. Pensemos en el dolor que nos produce el ninguneo: no nos ven, no nos miran, no nos tienen en cuenta. Al no mirarnos, es como si nos miráramos a un espejo donde todas los reflejos de los demás aparecen menos el nuestro. Es lo mismo que decirnos "tú no existes". A veces observamos a niños que parece que sólo buscan el castigo y adolescentes que se convierten en la oveja negra de la familia o adoptan formas estrambóticas y espectaculares de vestirse. Es siempre mejor ser una persona mala o negativa que no ser... El desprecio y la indiferencia son un arma poderosa y la frialdad no sólo es una buena defensa sino una manera de atacar.




Hay formas pasivas de agredir. Todo cuanto decimos es menospreciado o no tenido en cuenta. O a veces se nos dice que sí, para luego hacer todo lo contrario, o tener siempre una excusa para no haberlo hecho. Muchas víctimas de agresiones directas se defienden de esta manera. La aparente sumisión esconde el gran poder de la víctima.

Pero hay una forma de agresión que es particularmente enloquecedora cuando se hace en el seno de relaciones familiares o de pareja. Es la violencia que se ejerce cuando te niegan lo evidente y  hagas lo que hagas, todo lo haces mal. Hay gente que nos dice que nos quiere mucho haciendo cosas que nos hieren. Y si decimos que nos han herido nos dicen que no es verdad o que lo hacen por nuestro propio bien. Hay padres maltratadores que pegan para que sus hijos no se conviertan en delincuentes, parejas que nos dicen que nos aman pero nos alejan con sus comportamientos y que luego utilizan nuestra frialdad para atacarnos de nuevo. Personas que si queremos muestras de intimidad somos pesados pero que si nos alejamos no queremos lo suficiente. Personas que no nos escuchan y nos pisan cuando hablamos o utilizan cualquier cosa que tú digas para referirse a ellos mismos (por ejemplo, le cuentas a alguien que te sientes mal y ellos utilizan esa comunicación para hablarte de lo mucho que les duele a ellos), pero que si te quejas te lo inventas... gente que se ríe de ti con una ironía,hasta incluso un sarcasmo, para luego decirte que no tienes sentido del humor. Esa descalificación de nuestra percepción y nuestros sentimientos, cuando se da en la familia y en la infancia es desorganizadora de los vínculos y de las relaciones afectivas. Las personas que nos quieren nos hieren, y asociamos amor con sufrimiento y tememos lo que más deseamos...

Reconocer estas formas sutiles de agresión y maltrato es sumamente importante. Manifestar al otro que nos sentimos agredidos sería un primer paso, aunque no debemos contar con que el otro lo vaya a reconocer. Debemos repetirnos, aunque el otro no lo haga, que nuestras vivencias no son cuestionables nunca. Quizá erramos en la interpretación o atribución que le damos a esas vivencias, pero nunca debemos dudar de lo que sentimos. Sentimos y percibimos lo que sentimos y percibimos. Quien nos quiera hacer creer que lo que vivimos no es verdad, nos está violentando.

Indudablemente, la agresión tiene una función psicológica y social y a veces no tendremos más remedio que contestar con agresión sutil y pasiva. A veces, la única respuesta y liberación posible de un padre, madre, pareja o dictador es la resistencia pasiva. Pero será muy importante que sepamos muy bien cuando otra forma más asertiva sea posible y aprender a comunicarnos sin violencia

Ana Cortiñas




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