MEMORIA EMOCIONAL



La memoria nos juega malas pasadas cuando insiste en responder a una agresión sufrida, en el momento en el que ya se está viviendo en un medio sin violencia. Habría que evolucionar al mismo tiempo que el contexto, y eso no siempre es posible. Los niños aprenden con tanta facilidad que, cuando su medio cambia, siguen reaccionando a lo que han aprendido.
MORIRSE DE VERGÜENZA. BORIS CYRULNIK
No nos podemos acordar de nuestros primeros recuerdos.
Esto que parece una paradoja no lo es cuando sabemos que la memoria es, por una parte, el almacenamiento de recuerdos; y, por otra, la capacidad para recuperarlos. No siempre están unidas estas dos capacidades.
Las vivencias tempranas infantiles se instalan en la memoria, pero la falta de maduración cerebral en el momento en que se producen, junto a la falta de lenguaje, hace que sea muy difícil poderlas recuperar.
No tenemos memoria autobiográfica antes de los 4-5 años. Antes de esa edad, no almacenamos los recuerdos en forma proposicional, como pensamientos. Aunque sí tenemos una memoria procedimental, emocional y sensoriomotriz.
Los aprendizajes tempranos son sumamente importantes; ya lo hemos explicado en otras entradas.
Pero esta vez me gustaría recalcar una vez más porqué es tan difícil dejar de reaccionar en la adultez a lo que vivimos en el pasado.
Lo dice la cita de Cyrulnik: somos sumamente plásticos al inicio de nuestra vida, donde los aprendizajes se sitúan en el nivel de la supervivencia. A los 2 años no importa aprender matemáticas, pero sí importa que no nos atropellen, que no nos metamos en la boca del lobo...para eso utilizamos la parte emocional del cerebro, para almacenar las situaciones que nos hicieron sentir en peligro y/o nos hicieron sentir protegidos.
La memoria emocional se dispara muy rápidamente y ante estímulos que son sólo parcialmente parecidos a la situación del aprendizaje inicial. Por eso Buda observó que en la oscuridad podemos sentir miedo ante una cuerda enroscada como si fuera una serpiente.
Lo mismo pasa con los aprendizajes afectivos primarios, instalados en la memoria procedimental preverbal.
A veces un jefe nos riñe y nosotros reaccionamos con una agresividad o con una vergüenza, un sentimiento de humillación que no corresponden a la gravedad de lo que sucede en el aquí y ahora. Reaccionamos ante la cuerda como si fuera una serpiente...
Para poder superar estos patrones reactivos necesitaremos de experiencias emocionales correctoras. En algunos casos, se deberá hacer un trabajo sobre el trauma incluso a nivel sensoriomotriz.
Nuestra naturaleza es intersubjetiva. No podemos cambiar nuestros procedimientos de estar en relación con otros sin otros vínculos significativos que nos ayuden.
No hay libro de autoayuda que nos pueda proporcionar nuevos aprendizajes, a no ser que lo leamos y lo comentemos con otra persona.
Ana Cortiñas

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