RELACIONES LETARGICAS

Ilustración de Catherine Nelson
Hay una especie de rana que aguanta las condiciones extremas. En sequías prolongadas, se encuentran enterradas bajo tierra aparentemente muertas, aunque en una situación de vida letárgica, sostenida,  hasta que lleguen las lluvias. Cuando éstas aparecen, las gotas de agua las revivifican y vuelven a estar activas.
Con el paso de los años, dejamos muchas relaciones atrás, que si tuviéramos que juzgarlas por lo que aparentan, diríamos que están muertas. Sin embargo, la vida presenta nuevas circunstancias, que como agua de mayo, reverdecen aquellas amistades, aquellos amores que parecían acabados.
Es curiosa la capacidad humana de desapegarse para no sufrir. Es increíble también la capacidad humana de querer, de poder recordar el afecto cuando las condiciones le permiten sobrevivir. La memoria afectiva está siempre allí para cuando la lluvia cae. Aquellos caminos que se separaron y su bifurcación era divergente, ahora converge y todas las experiencias se cuentan, y otra vez, como antes, nos encontramos con una persona con la que vuelves a entenderte, con la que te une la comprensión de las experiencias pasadas.

El afecto es primordial, la conexión humana es primordial, y el desafecto, el desapego, una buena estrategia de supervivencia. Cuando conocemos a alguien con un estilo desapegado de relacionarse, podemos conjeturar que ha tenido que protegerse del dolor de la pérdida o la separación, del dolor de la pérdida del afecto que para nosotros, los humanos, es tan necesaria como el agua...

Ana Cortiñas

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