OPINIONES

Pintura de Xi Pan
Si lleváis un tiempo en las redes sociales, todos habréis experimentado la rabia de una persona a la que se le contradice o se le da un contraargumento a lo que opina. La rabia puede ser intensa, tanto como para insultar, ofender o bloquear.
Hay días que la rabia se contagia, como cuando se conduce y alguien te insulta. Otras veces da que pensar y reflexionar...
Realmente nos identificamos con nuestras opiniones. Como parte de nosotros, se defiende la opinión como si la vida fuera en ello. Nuestra autoestima se resiente si no nos confirman, como si fuéramos la madrastra de Blancanieves a la que le recuerdan que no es ya la más bella del reino
El reconocimiento, la conexión emocional y la confirmación son necesarias para seguir adelante en la vida con un sentimiento de confianza y satisfacción con nosotros mismos, pero más defendemos nuestras posturas cuanto más frágil es nuestro sentimiento de identidad.
Quizá sea bueno pensar cuando se contrarían con nosotros o nos ofenden, que lo que reclaman en nuestro reconocimiento como personas. Sin embargo, es un signo de madurez no identificar nuestra persona con opiniones que pueden ser cambiantes ¡(o que incluso diría que deberían ser cambiantes!). Después de todo, queremos experimentar y aprender, ¿verdad?. Es imposible vivir intensamente y no cambiar nuestra opinión en función de nuestras experiencias

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