SEXUALIZAR LA AUTOESTIMA, SEXUALIZAR EL DOLOR, SEXUALIZAR EL APEGO


Parece que una de las conquistas de las mujeres ha sido la liberación sexual, el poder tener relaciones sexuales y vivir el deseo y el placer que sólo parecía ser derecho de los hombres.
Toda liberación parece una conquista, y si vemos la mutilación a la que someten a muchas mujeres en África, a las que les imposibilitan  gozar de todos los placeres que la sexualidad conlleva, desde luego que me alegro de ser mujer en occidente y no en otro lugar.

Pero la tarea humana es la conciencia, y siento que no hay humanidad posible en una sexualidad vivida inconscientemente...

Muchas veces me he preguntado si la liberación sexual, al estilo masculino, que consiste en la conquista de nuevos amantes (quizá en versión seducción), cuidando el cuerpo y la figura sólo en función de la atracción sexual visual sea realmente un avance. Muchas veces he pensado que la sexualidad es utilizada sin conciencia para cumplir algunas funciones de las que no somos conscientes.
Y esto es válido para hombres y mujeres...

La sexualidad es una comunicación íntima. De hecho, el lenguaje de la intimidad se aprende en la comunicación danzante de la madre y su bebé. Sólo en estas ocasiones soportamos la cercanía piel a piel, las miradas sostenidas, los gestos tiernos, los arrumacos, los sonidos guturales, la risa del vientre... La sexualidad está ligada a la reproducción en la vida fértil de una persona, pero no se limita a ese período. La sexualidad se nutre de la comunicación emocional, la conexión, la empatía de los cuerpos y  miradas y la musicalidad de la interacción.

En la sexualidad hay mucho placer, pero cuando se la iguala al coito y al orgasmo, que da una satisfacción inmediata, se corre el peligro de que la convirtamos es un simple remedio antiestrés (utilización muy masculina y que ahora también se intenta que lo vivamos así por todos, hombres y mujeres). Utilizada de este modo, las relaciones sexuales pierden el carácter de comunicación para convertirse en un kit-kat.
Este placer también puede ser utilizado para escapar del dolor emocional, y para evitar tener que tomar conciencia de la angustia, la pena, la tristeza.
 Además, el hecho de que tengamos muchas relaciones puede hacernos sentir más hombres, más jóvenes, más deseables, pero oculta aquello que necesitamos enfrentar y resolver.

Por otro lado, en las relaciones sexuales hay contacto físicos, abrazos, besos, caricias...puede ser que tengamos hambre de todo esto y lo necesitamos imperiosamente...pero cuando el que te abraza es un extraño, con el que poco tienes que ver emocionalmente, el resultado final es un vacío. Esta experiencia de vacío al final, es común en muchas mujeres que lo que buscan en realidad, es afecto...

Con esto no quiero decir que las relaciones deban ser limitadas a una pareja...nada más lejos de eso...pero sí que es importante tomar conciencia de porqué hacemos lo que hacemos y qué pretendemos con ello... Si creo, honestamente, que una sexualidad vivida sin conciencia nos perjudica enormemente a las mujeres, mucho más que a los hombres.
 Nosotras nos convertimos en objetos sexuales igual que siempre...basando nuestra autoestima en tener determinados atributos corporales que nos hagan atractivas para despertar un deseo instintivo. No estamos hablando de ser atractivas como personas, sino como estímulos del deseo masculino. De ahí las costosas operaciones de cirugía estética para aumentar pecho, subir nalgas, reducir la grasa del vientre (que tan femenina es, por otra parte)

Creo que al convertir el sexo en una descarga, eliminamos el misterio de la vida...




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