FREUD Y JUNG. NI FREUD NI JUNG

El otro día fui a ver la última película de D. Cronenberg Un Método muy Peligroso.
Para quién no la haya visto, contar simplemente que se centra en la vida de Jung y en su relación con el padre del psicoanálisis, Freud. No se puede saber por la película, si un@ no se ha enterado por otra vía, cuáles son los descubrimientos y las formulaciones teóricas de cada uno, salvo algunas de sus diferencias.
Freud fue el genio que sistematizó la realidad de los procesos inconscientes, y que dio al impulso sexual la categoría de impulso de vida. Jung fue más allá; siguiendo  los propios imperativos de la teoría freudiana, mató al padre, y consideró a la energía sexual sólo uno de los aspectos de la energía vital que nos conforma. Freud insta a aceptar las neurosis como un efecto secundario de la socialización y la cultura, represora de los instintos básicos. Para Jung, el conflicto entre opuestos puede llevar a una síntesis creadora, generadora de la individuación. Para éste último, la espiritualidad no es una sublimación de la energía sexual o una representación mitológica de temas humanos, sino que es el impulso creador que insta a la individuación, también. En la sombra de Jung no sólo hay contenido reprimido causante de las neurosis. En la sombra habitan impulsos creadores, tesoros ocultos que salen a la luz por el proceso alquímico del crecimiento personal y espiritual.
Pero ni Freud ni Jung tratan la realidad de las interacciones causantes de los traumas. Hablan mucho de los conflictos internos, pero no se centran en la realidad para muchos niños y niñas de la violencia familiar, de los abusos (de hecho, Freud cambió sus formulación inicial de la seducción traumática -abusos reales- por todo el rocambolesco conflicto edípico), de las negligencias afectivas y emocionales que son la vivencia real y que no tienen nada de fantasías. Tendría que llegar Bowlby, décadas después, para que se atienda la necesidad del apego y el afecto para el ser humano y para que se considere como la causa real de muchas psicopatologías.
Pero en la historia que se muestra en la película, se ve de nuevo el abandono que estos hombres de ciencia hacen a las mujeres. Aunque Jung habla del anima como del aspecto femenino de todo ser humano (en la película se lo sugiere su paciente-amante, ¿realemente adoptó como suya la idea de ella?), parece que el desarrollo del varón, y no de la mujer, es la que ejemplariza el desarrollo humano.
Y tampoco parece que Jung, en su vida, se supiera relacionar con una mujer completa. Los cimientos de la casa se los construía su mujer, pero el perfume se lo ponía su amante. Nuevamente no hay espacio para una mujer entera: o se es esposa o amante
Lo que deberían entender tanto junguianos como freudianos es que no hay desarrollo posible; no hay individuación ni maduración real, auténtica humanización si no aprendemos a relacionarnos como hombres y mujeres completos.

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