EL SUEÑO DE LOS BEBÉS


Recuerdo los dos primeros años de maternidad muy cansados. En realidad, desde el embarazo en el que ya tenía insomnio; dormía por periodos en la noche, pero no la noche entera. Mi ginecólogo me dijo que eso era una preparación del cuerpo para el nacimiento del bebé y sus ritmos. Lo cierto es que noté que mi sueño cambiaba. Es verdad que dormía a trozos, pero aprovechaba los momentos para dormir profundamente y descansar.

Al nacer Ángel, tenía que darle de mamar en la noche también (¿o sólo somos madres y padres de día?) y el gran alivio fue cuando mi madre, una mujer que no había leído nada sobre cuidar a bebés ni educarlos, me enseñó lo que hacían en Mallorca de toda la vida, que es darles de mamar acostadas. Mis sueños y los sueños de Ángel mejoraron mucho, y descansamos mucho más. Cuando Ángel sentía hambre se enganchaba en la teta, yo abría medio ojo y seguía durmiendo.

Esto nos lleva al tema de si los bebés tienen que dormir solos y toda la noche de un tirón...y en eso hay escuelas diferentes, a veces, ideologías diferentes.

Para mí creo que el error de estos planteamientos es el de considerar el tema de las regulaciones fisiológicas como un aprendizaje cultural, independiente de la maduración biológica. Pongo el ejemplo: ¿tiene sentido decir que enseñamos al niño a caminar? Claro que depende de que al niño le dejemos moverse en un entorno protegido, porque si está atado siempre, sus músculos y terminaciones nerviosas no se ejercitan. Pero el bebé aprenderá a caminar cuando esté maduro para hacerlo.

Los que proponen que se debe enseñar al niño a dormir (véase, Duérmete Niño) se olvidan de la maduración neurológica de los bebés, y que no todos maduran al mismo ritmo. El planteamiento del libro es que a los 6 meses, todos los bebés deberían dormir de un tirón.
Los estudios de neurociencias evolutivas, inspiradas por los estudios de apego, demuestran que la regulación fisiológica y emocional depende de las demostraciones de afecto físico, y de que los bebés se sientan en un entorno de seguridad que muchas veces se lo da el olor y el contacto con su madre. Y no todos los niños nacen con el mismo temperamento. Algunos bebés son más fáciles de regular porque tienen un sistema nervioso más tranquilo. Los bebés que son más irritables, son más difíciles de regular y, por tanto, suponen mayores dificultades para los padres. Pero estos niños no padecen ninguna patología del sueño si a los 6 meses no duermen de un tirón. Si el niño despierta y llora asustado, necesitará ser consolado, o ¿sólo vamos a ser padres de día y no de noche?. El esquema aprendido de un bebé que despierta por la noche y sus padres no acuden es: Llorar de noche no sirve de nada porque nadie me viene a consolar. El cerebro del bebé llega a desconectarse ante un estrés muy alto, pero el bebé se duerme como mecanismo de defensa, no porque se sienta tranquilo.

Por otro lado, hay psicólogos sistémicos y psicoanalíticos que rechazan el colecho con los bebés por razones que tienen que ver con la pareja de padres. Un bebé colocado en la cama matrimonial es puesto en el lugar de "marido". Esto hace que la relación de la madre sea "incestuosa" e impide que la pareja de padres tenga relaciones sexuales con normalidad.

¿Pero hay alguna norma que diga que la relación sexual de la pareja de padres tenga que ser sólo de noche? ¿hay alguna norma que diga que los padres deban priorizar su relación en detrimento de la maduración biológica de un bebé? En otra entrada ya publiqué lo que pienso que se debe esperar de un hombre cuando es padre...

Desde luego, que pasada cierta edad es muy extraño que un hijo o hija siga durmiendo con algunos de los padres. Tengo un caso de un chaval de 16 años, y que con todo el cambio hormonal hecho, sigue durmiendo con su madre y echando a su padre al sofá...pero ¿estamos hablando de lo mismo?

Lo que se olvidan los sistémicos y psicoanalíticos es que cualquier comportamiento de la familia puede cumplir varias funciones, y que lo que se debe evaluar es la función que cumple en cada familia en particular.

Ilustración de Margarita Sikorskaia
Si yo tengo que ver a unos padres que relatan problemas de sueño en sus bebés, me preguntaría lo mismo que en el caso de la alimentación:

¿cuáles son las relaciones de apego con su bebé?
¿cuáles son las representaciones mentales (lo que nos decimos y creemos) sobre lo que significa este problema de sueño?
¿se lleva bien la pareja?
¿cuáles son sus relaciones de apego con sus familias de orígen?
¿cuáles son las expectativas y fantasías sobre ese bebé?

Bueno, ya veis...el comportamiento humano es complejo, y no se puede reducir a recetas

Ana Cortiñas

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