RESENTIMIENTO

El resentimiento (re-sentimiento) es un proceso que se prolonga en el tiempo de sentir una y otra vez el dolor por una herida que alguien nos ha hecho. No es sólo un sentimiento de dolor, sino que también es de rabia por la persona que nos ha hecho el daño.

Pienso que forma parte del duelo de aquellas cosas que nos han supuesto una pérdida o una herida a nuestro ego o nuestra autoestima, que atribuimos la causa de ella a otro. Por eso, si perdemos una pareja porque muere de forma natural, tenemos dolor pero no resentimiento. Pero si nuestra pareja nos abandona por otra persona, o muere porque hay una negligencia médica, además del dolor por la pérdida, se une la rabia por la culpa y responsabilidad que le atribuimos a la otra persona.

En cierto modo y en cierta medida, tener resentimiento es normal en algunos procesos y eso nos ayuda a salir del dolor. La rabia conecta con nuestra fuerza y ayuda a que pongamos las cosas en su sitio. En la situación que nos ha herido, tenemos que aprender qué cosas dependían de nosotros (nos dejó porque me había vuelto frío/a o distante desde hacía un tiempo) o fueron humillaciones o abusos del otro (le dió igual mis sentimientos, el compromiso que teníamos). El resentimiento nos hace rumiar, y cierto grado de rumiación es necesario para poner las cosas en el lugar que corresponde.

El problema viene cuando la persona está enganchada al resentimiento más allá del tiempo necesario. Creo que eso sucede en algunos casos cuando la persona no es capaz de entender las motivaciones del otro, cuando las motivaciones del otro nos hieren profundamente la autoestima y no somos capaces de soportar ese dolor, o cuando al abuso y la humillación no son reconocidas ni por la persona que nos hizo el daño ni por la sociedad.

El resentimiento se puede resolver cuando nuestra autoestima no se daña por reconocer nuestros errores, o comprender el comportamiento del otro sin que eso signifique la autodenigración. Por ejemplo, cuando podemos entender que nuestra pareja se enamoró de otra persona y que eso fue por cosas que suceden en la vida, y no por nuestro valor intrínseco como personas. O que se enamoró por su inmadurez o por nuestra voluntad de no soportar sus frialdades o abusos.
La comprensión (que no la justificación) ayuda a elaborar las heridas. Entender la cadena generacional del trauma y del abuso puede hacernos resolver nuestro dolor. Eso no quiere decir que justifiquemos sus palizas y/o abusos, sino que entendemos que en realidad eso pasó no por nosotros, sino por sus traumas por resolver. Ese punto es importante porque a veces, muy en el fondo, podemos sentir que se nos hizo eso por nuestra culpa, y de ese sentimiento nos defendemos con rabia...

Cuando una persona puede conectar con su valor intrínseco, con la dignidad de ser humano, el resentimiento se resuelve. Pero tambien es importante que alguien o la sociedad entienda que nos hicieron daño. Ese reconocimiento del otro es lo que permite la reparación de la herida. Por ello, en las situaciones en donde se dan abusos, violaciones del cuerpo y de los derechos humanos, que la sociedad reconozca el dolor es muy, muy importante para podernos desenganchar del resentimiento. La representación social que se tenga sobre las heridas recibidas y los procesos de restauración es necesario hacerlos conscientes y trabajarlos. Un ejemplo: ¿cómo será el duelo de una mujer violada en una sociedad que lo entiende como un delito y una agresión,  a otra que lo entiende como un agravio para la familia de la violada y la culpa a ella?



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