EL FASCISMO ES UN ESTADO DE LA MENTE


Gran parte de los crímenes de la humanidad se ha hecho en nombre de la patria, Dios o de una bandera por la que se siente un amor incondicional y una gran identificación. Atentar contra una bandera, o hacer unas caricaturas o unas críticas, ponen en peligro la vida de algunas personas, y justifican los mayores crímenes de guerra, terrorismo o guerra al terrorismo.
Es curioso como el fascismo es transnacional a pesar de ser tan patriotero. No hay países más fascistas que otros, aunque el poder económico de alguno de ellos hace que el fascismo se convierta en imperialismo, con múltiples formas de colonialismo. Pero si algo podemos concluir de esta crisis especulativa y financiera, es que el fascismo es transnacional y que todos se han unido bajo el "nombre" de los mercados. Es clara la dictadura transnacional que se impone bajo una guerra de monedas, especulaciones, ganancias y pérdidas, por no decir y no hablar de la guerra de los alimentos, armas, drogas, agua y tráficos de mujeres y niños.
El fascismo es un estado de la mente. Se caracteriza por identificarse con un grupo y unos intereses limitados a unos cuantos, normalmente considerados superiores. La empatía, si la hay, se utiliza sólo para el que es considerado igual y el otro no tiene sentimientos ni necesidades. El otro es un infrahombre (y que decir de las mujeres que somos no-hombres por definición).
Los líderes son psicópatas sin ningún remordimiento hacia el sufrimiento de los que consideran débiles. Son manipuladores de las mentes de los sumisos que se mueven por el miedo y la necesidad de sentirse protegidos. Son a estos a los que convencen para hacer las guerras, o soportar los recortes...
La lástima es que los que pensamos empáticamente en el resto de la humanidad y de la biosfera, los que vemos las relaciones entre los países y los ecosistemas, los que entendemos que la Madre Tierra no tiene fronteras, no nos sepamos unir lo suficiente para encontrar modos de protesta y avance de una nueva civilización. No nos podemos mover sólo por la rabia o el miedo a empobrecernos...el estado mental del miedo y la paranoia sólo convence a los fascistas.
Me gustaría encontrar algún modo en el que eliminásemos el miedo, porque no es con miedo con lo que los no-fascistas nos tenemos que unir. Creo que debemos apelar a aquella parte de la naturaleza humana (sí, naturaleza) que hace que entendamos las necesidades y los sentimientos de los otros y nos unamos en grupos de cooperación y solidaridad.
Sí, es hora de la civilización del Cáliz y dejemos atrás la de la Espada

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