MÁS SOBRE RIVALIDAD...


La rivalidad y la competencia es una estrategia creadora de la vida. Funciona bien cuando el alimento y/o la pareja es escaso. Durante mucho tiempo se ha creido que Darwin defendía que ese era el principio de la evolución, pero no es así, porque Darwin también se había fijado en el amor, en la simbiosis y la cooperación como motores de la vida. Darwin dijo: los animales no sólo aman sino que también desean ser amados

Tenemos una predisposición biológica a amar y competir. Los humanos somos capaces de ir más allá de la biología con nuestra inteligencia y reflexión, pero nuestros cerebros están cableados. Muchos de nuestros comportamientos se explican desde la Etología humana en la que se sustenta biológicamente nuestra psicología.

¿Qué nos hace competir y que nos hace cooperar?

Supongo que hay muchas razones: educación, condicionamientos sociales, valores familiares... pero mi trabajo con adolescentes me ha hecho observar el dato que son los/as adolescentes con carencias afectivas los más competidores y envidiosos/as. Cuando una sana autoestima no ha sido establecida en función de Ser, surge la autoestima basada en Tener, y aquí los condicionamientos sociales de género ayudan a dar una meta y una identidad. Los chicos luchan por un territorio y una hembra que les haga sentir pertenecientes a una familia (muchos chicos con los que trabajo son pandilleros) y la agresividad es una medida de su hombría. Las chicas se preocupan y compiten por la belleza, porque hombre e hijo les proporcionan una familia y una autoestima.
Pareciera que si no se da aquello que realmente humaniza (el afecto) es sustituido por lo que evolutivamente es anterior...realmente, algunos grupos de adolescentes se comportan como manadas de mamíferos sociales...con estereotipos de géneros muy bien establecidos.

Es mucho más fácil cooperar si nos sentimos seguros y queridos. No competimos porque no percibimos escasez...

Aunque yo defiendo como valor la cooperación y la solidaridad, la hermandad, no puedo trabajar con los competitivos (ni competidores y competidoras) juzgando la rivalidad.
Se necesita de la empatía de la necesidad que subyace a la competición para que se internalice la seguridad y la autoestima que posteriormente permitirá la cooperación.
La hermandad surge de la empatía como la autoestima del respeto y del afecto


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