HACIA UNA CIVILIZACIÓN EMPÁTICA: CUIDAR LAS RELACIONES PRIMARIAS EN LA INFANCIA



Estoy leyendo La Civilización Empática de J. Rifkin, y para mí es muy alentador ver que los avances en los estudios sobre el desarrollo infantil son recogidas por un economista que defiende el desarrollo de la conciencia empática como solución para los problemas de nuestra sociedad postindustrial y de capitalismo depredador.

A veces me he sentido sola en mi visión del mundo. Para mí es de importancia capital un desarrollo psicológico adecuado para que las personas, desarrollada su empatía y en condiciones de que surjan de forma natural las conductas prosociales, miren al resto de sus semejantes y quieran que los conflictos se gestionen y se resuelvan de forma no violenta, sin agresión.

Una noticia que he leído en BBC Mundo, da la razón a la importancia de la empatía y señala la falta de ella en las corporaciones económicas que dominan el mercado. 
Ronson investigó dichas instituciones y publicó un libro A Psychopathic Test (el test del psicópata). En esta investigación se dió cuenta de que lejos de ser los psicópatas sólo los asesinos de las películas, suelen ser individuos muy exitosos y valorados en las grandes empresas e instituciones económicas. Son los que dirigen el mundo con sus imposiciones capitalistas y financieras. Ronson opina que eso es lo que vimos con la crisis bancaria: el capitalismo moldeado por la psicopatía.
El mundo está basado en la locura...


¿Cómo se consigue que un/a niño/a sea empático? Un/a niño/a no se hace empático enseñándole a serlo o conminarlo a que lo sea: para que un/a niño/a sea empático hay que ser empatico con él/ella. La comprensión que un/a niño/a tenga de las relaciones sólo puede brotar de las relaciones que ha vivido.

A. Sroufe

Si el antídoto a la psicopatía es la empatía, y si la empatía "sólo puede brotar de las relaciones que ha vivido" es urgente para nuestra sociedad el apoyo a las familias en las relaciones tempranas con sus hijos/as.
Sería deseable que los ciudadanos exigiéramos a los/as políticos/as que en sus programas dieran la máxima prioridad a la infancia.
Y esa prioridad no trata de fomentar ningún tipo de familia; no hay un único modelo de familia. Lo importante es que las criaturas tengan relaciones de calidad en donde sus emociones, necesidades y deseos sean tratados con empatía y respeto (no necesariamente siempre consentidos...)

¿Lo verán mis ojos?



Porque eso que parece tan fácil de hacer, incluso para los gobiernos de derechas, con su defensa tradicional de la familia, implica un cambio de valores. Para esta vida y este mundo no serían importantes los valores patriarcales de rendimiento, logro y productividad, sino convivencia y solidaridad...







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