CANSADA DE MONSERGAS ESPIRITUALES

Ayer leí la entrevista que le hicieron al maestro de la foto que pongo. Dice que la maldad es el resultado de experiencias infantiles de dolor.
Nada nuevo bajo el sol...hace tiempo que lo/as psicólogo/as saben esto, no es ningún descubrimiento espiritual...Es más, se han hecho estudios longitudinales ambiciosos como el de Minnesota, dónde controlando un montón de variables, has seguido el crecimiento de unas criaturas desde su gestación hasta más de 30 años, y ahora ya son ellos madres y padres. Ha quedado patente, que los vínculos primarios son fundamentales para el desarrollo psicológico y, en concreto, para la empatía y las conductas prosociales. Así que es evidente que las maldades  se gestan en la primera infancia...
Los maestros espirituales no se cansan de hablar del corazón y la compasión, dando fórmulas y mandatos morales para que seamos compasivos, desinteresados y que superemos el egoísmo...¿pero dan alguna explicación de cómo algunas personas les sale espontáneamente mientras que a otros no? En general, no. Dan mandatos, no explicaciones que ayuden a comprender el egoísmo y la mezquindad y la violencia. Mandatos morales, debes y no debes...

Estos mismos maestros espirituales rara vez son críticos con la situación de los países de donde provienen los caminos espirituales. En esta moda de orientalismo que vivimos, pocos cuestionan la nula ayuda que estas espiritualidades han dado a sus poblaciones, en concreto, la situación de sumisión y casi esclavitud de mujeres y niño/as. ¿Qué pasa entonces con estos caminos que no han ayudado a liberar del sufrimiento a gran parte de su población?

Y por otro lado, si lo pienso, las personas que me han ayudado a entender y empatizar a fondo han sido los y las profesionales de la Psicología que trabajan con la violencia doméstica y de género. Y no me refiero al trabajo con las víctimas, que desde luego te enfrenta de lleno con el sufrimiento emocional del otro, sino también con los que trabajan con los maltratadores y las familias negligentes. Para poder trabajar con ellas, debes superar el rechazo que te producen los hechos, e intentar entender para ayudar a modificar estos comportamientos. Sólo así puedes transformar la violencia en actos que ayuden a humanizar al "malvado". Mis grandes maestros y maestras han sido profesionales, clínicos e investigadores.

Estoy convencida de que el cambio sólo puede venir desde la comprensión de la complejidad de los fenómenos humanos; nunca desde los mandatos o mandamientos espirituales y religiosos. 

Estoy cansada del márketing espiritual...no deja de ser otro mercado como cualquier otro

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