CONOCETE A TI MISMO Y A TU PUNTO CIEGO...

¿Cómo uno no se va a conocer a sí mismo? Todos tenemos una autoimagen y una identidad. Parece mentira que no nos conozcamos a nosotr@s mismos...
Debemos agradecer al Psicoanálisis la vuelta de tuerca que dió al imperativo clásico de "conócete a tí mismo", cuando postuló que ese "yo" consciente no era, ni mucho menos, lo único que somos. Existe el inconsciente en donde residen aquellos conflictos entre deseos, normas, ideales y emociones que no pueden ser asumidas por la imagen consciente que tenemos del sí-mismo. Para reprimir todo eso la psiquis humana cuenta con un arsenal de mecanismos de defensa que suprimen, reprimen, alejan y distorsionan todo aquello que no coincida con nuestra autoimagen.

Pero no fue Freud el primero en darse cuenta de estos mecanismos. Hay dichos populares que lo demuestran. Veamos:
Piensa el ladrón que todos son de su condición
Se ve antes la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces


O también hay fábulas como la de la zorra y las uvas verdes que describen los mecanismos del yo enfrentado a sus limitaciones

Pero no sólo hay un inconsciente freudiano. Las Ciencias Neurocognitivas también hablan de un insconsciente prefreudiano: todos aquellos esquemas emocionales presimbólicos que se forman en las experiencias de las interacciones tempranas, que son forzosamente, por la etapa del desarrollo en que se dieron, presimbólicos y preverbales. Es la memoria implícita, aquella que guarda los aprendizajes que no se pudieron hacer mediados por los símbolos y palabras. Es en esta memoria donde se almacenan los modelos operativos internos del "yo con otro" que comentábamos en otra entrada.
Así que no siempre que nos preguntamos ¿quién soy? podemos dar una respuesta exacta de lo que nos motiva y de los esquemas con los que interpretamos la realidad, que es gran parte de lo que nos identifica. Si, además, tenemos conflictos, deseos y motivaciones que no corresponden con nuestra autoimagen, la distorsión está servida.
No es raro entonces, que el hecho de hacer psicoterapia sea tan temible y amenazador. Algo en el fondo "sabe" que no somos ni lo que aparentamos, ni lo que creemos ser.

Pero en contra de lo que Freud dio a entender, no todo en el inconsciente es "basura". Hay muchas cosas en la sombra (como más tarde lo llamaría Jung, un discípulo de Freud con el cual más tarde disintió) que forman parte de un tesoro que debemos reconocer. Ciertos modelos de nosotros mismos no nos han dejado conectar con habilidades, cualidades y fuerzas que forman parte de nosotros mism@s, tanto como los conflictos de los deseos y afectos.

En la sombra también están todas las fuerzas arquetípicas que nos conectan con los ciclos de la existencia y de la naturaleza que a veces, por cuestiones de roles sociales o estereotipos de género, enterramos.

Una de las grandes fuerzas enterradas en nuestra sociedad es la fuerza de lo femenino, tanto en hombres y mujeres, y nuestra conexión espiritual. Siglos de patriarcado monoteísta cavaron la tumba...

Hay muchos tesoros que recuperar en la sombra...para mí compensa cualquier varapalo que nuestra falsa identidad pueda llevarse al profundizar en nosotros mismos, atravesando la odisea de Penélope. El tejido de nuestra vida suele tener bellezas y armonías inusitadas...

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