PADRES QUE MATAN A SUS HIJAS

Llevo más de 30 años intentando entender al ser humano. Pero no puedo decir que todos los estudios y la experiencia profesional y personal me neutralicen el horror de ciertos comportamientos. Hace tiempo que me ronda esa idea de Hobbes de que el hombre es un depredador para otros hombres...mujeres y criaturas.

Hoy se ha hecho pública la condena de la ONU a España por negligencia en el caso de un maltratador que mató a su hija de 7 años. Tenía más de 30 denuncias por maltrato  a su mujer (y luego ex-mujer), que se inició con el embarazo  y aún así, los jueces permitieron las visitas sin vigilancia de su hija.
No es la primera noticia de este tipo de crimen, ni tampoco la primera noticia de que algunos hombres inician el maltrato en el embarazo. Cyrulnik, en su libro El Amor que nos Cura, también habla de ello. Parece ser que algunos hombres no soportan la presencia de un ser que les priva de la atención de la mujer. Pierden el espejo que les devuelve su grandiosidad, o incluso su identidad si necesitan inconscientemente de una mujer-madre. Recuerda el comportamiento de los leones que si pueden, matan a la camada de la hembra para volverse a aparear
¿Pero somos leones?
No. Es algo peor porque el ser humano tiene capacidad para realizar otro tipo de comportamiento. Pero el maltratador parece que no ha desarrollado esa capacidad y se queda en el puro impulso. Impulso a maltratar cuando no es atendido en su deseo. Es la característica del maltratador. No es sólo una cuestión de control del impulso a la agresión. Es la incapacidad de entender que el resto de personas existen, que tienen sus propias necesidades y deseos que pueden que no coincidan con los suyos. Si no entiendes en tu mente que existe el otro, no hay posibilidad de comunicación ni de negociación.
Estos hombres se sienten con el derecho de maltratar a la mujer que no les complace. Y si la mujer no se somete, se sienten con el derecho de vengarse. Algunos las matan. Los más perversos piensan en lo que les va a hacer más daño, y entonces se les ocurre matar a sus crías. Una sociedad que se centra en ser varón y tener falo como característica de superioridad, permite que los maltratadores se sientan justificados en esas ideas. Son crímenes machistas. Son crímenes también, de odio.

Vaya esta entrada del blog como homenaje a Ángela González, la madre de la niña muerta, que a pesar de la impotencia que genera el sistema judicial español, ha tenido la fuerza y el coraje para seguir con su denuncia hasta el final. Espero que los jueces empiecen a pensar que un maltratador no puede ver a sus hijos como si maltratar a su madre no fuera con ellos...


Ana Cortiñas

La pintura hoy no podía ser otra que Saturno devorando a su hijo de Goya

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