CONFIANZA Y TRAICIÓN

Necesitamos tanto confiar, que le damos dos, tres, cinco veces oportunidades a la traición. Nos dejamos embaucar por palabras, que nos condicionan con emociones amorosas, como perros pavlovianos al sonido de una campana. Necesitamos tanto poder descansar en unos brazos confiables, que nos volvemos infantes ingenuos, envueltos en los sentimientos que queremos sentir, salivando con un tintineo que no viene acompañado de ningún alimento.  Pensamos "habrán cambiado", "se habrán dado cuenta", sólo para apercibirnos más adelante que son como siempre...
Nacemos confiando y aprendemos a desconfiar. Quizá la traición no provenga de ninguna maldad, sino de una incoherencia inconsciente, de un egoísmo que se justifica con el carpe diem o cualquier otra defensa del hedonismo, o incluso con cualquier filosofía contra el amor deconstructivista; o nace de  heridas que nos hacen ciegos a la incoherencia y a las consecuencias de nuestra propia conducta. Cualquier orígen puede ser posible, pero nazca de donde nazca, la traición destruye la confianza
Es importante cumplir la palabra dada, enfrentarse a las incoherencias, tener un deseo de integridad. La confianza y la traición son temas universales, que van más allá de cualquier moral o religión. Nacen de una necesidad humana. Desgraciadamente, no todas las personas que nos envuelven seductoramente, nos fascinan y enamoran son confiables...
Es un duro aprendizaje de la vida
 
Ana Cortiñas
 
Escultura de Ron Mueck

Entradas populares