PARA SER MADRE O PADRE NO BASTA SOLO AMAR

Bowlby y los estudios del apego pusieron de manifiesto la importancia del papel de la madre en la estructura de nuestro ser humanos. Es tanta la importancia de la función materna, que sin madre no nos podemos humanizar.
En los años en los que Bowlby planteó su teoría -que luego se ha ido verificando con los diversos estudios- las feministas se le echaron encima acusándole de querer relegar a las mujeres al papel tradicional de madres.
Nada más lejos de la realidad, porque lo que pretendía Bowlby era dar importancia a aquello que la sociedad no valoraba, ni siquiera la Psicología. Psicoanálisis y conductismo coincidían en pensar que el amor y el afecto son secundarios a las necesidades de nutrición físicas. Las madres eran amadas porque daban de comer. No se contemplaba el amor como una necesidad primaria.

Para mí el tema de valorar a la madre, no es que a la mujer se relegue a su papel tradicional, sino que este papel tradicional sea valorado en su justa medida. La madre conforma nuestra naturaleza como humanos, nos da el fundamento y la estructura. Y desde el punto de vista de la especie y del ser humano, hacer de madre es una función mucho más importante que ser banquero o político.

Dada la presión de las feministas, y como que Bowlby no pretendia que las mujeres no desarrollaran otras partes de su personalidad, en los estudios del apego se habla de la figura de apego. Y también es verdad que tanto madre como padre son las principales figuras de apego en la mayoría de las familias, aunque no siempre es así. Figuras de apego son a veces abuelos o abuelas, tíos o primas o hermanos mayores... lo importante es la función que cumplen con la criatura. Lo importante es la función materna

La función de la figura de apego es contener, consolar y proveer a la criatura de un sentimiento de seguridad, de ser amado y dotar de la confianza básica en sí misma y en el mundo.

Amar a nuestros hijos e hijas es muy importante, pero no es lo único. Saber querer, saber proteger y saber desarrollar la autonomía y la exploración es tan importante como el hecho de amar en sí...

Hay padres y madres que quieren mucho a sus niños y niñas, pero ese amor les hace sobreprotegerlos. Les meten en una cárcel de amor.
Hay madres y padres que crian con afecto y mucho contacto físico, pero quizá inconscientemente proyectan sus fantasmas en sus bebés
Hay madres y padres que quieren consolar y que no pueden conseguirlo porque ellos mismos están desconsolados...
Hay madres y padres que quieren demasiado...
Hay padres y madres narcisistas, que quieren a sus hijos en cuanto son una prolongación de ellos mismos


Por otra parte, la figura de apego que proporciona seguridad a las criaturas no adopta una única forma de crianza. Cargar a los niños en brazos, una lactancia prologada o pagar costosísimas guarderías de pedagogías renovadoras no son garantía de un apego seguro necesariamente... puede darse que madres lacten durante años y, sin embargo, desorganicen a sus bebés emocionalmente.

Es evidente que el contacto físico es muy importante para el desarrollo de las criaturas humanas; y que la leche materna es la mejor nutrición en el inicio de la vida, pero no pueden ser lanzados como armas ideológicas contra las madres que por circunstancias personales o sociales no pueden hacerlo.

El apego seguro significa dotar a la criatura de un mundo de seguridad emocional, donde son valoradas sus necesidades y deseos tanto como las necesidades de los otros. Significa estructar su psiquismo en la intersubjetividad que nos conforma, y que cuando falla, no se puede desarrollar la empatía ni la sana autoestima.  Esa seguridad emocional permite la regulación emocional y la capacidad de explorar el mundo. Eso, y no la forma que adopte la crianza, es lo más importante.

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