CULPA


¿Necesitaríamos de las emociones si fuéramos una especie de individuos en aislamiento?
No
Necesitamos de las emociones para vivir con el otro. Vivir con el otro es necesario para nuestra supervivencia. Las emociones son necesarias para nuestra supervivencia. El comportamiento moral tiene una base biológica y de supervivencia. Está arraigada en la Madre Tierra y no en el Padre que está sentado en una nube en el cielo.
Una de las emociones que nos ayudan a vivir con el otro es la culpa. La culpa se basa en el reconocimiento de que hemos hecho daño o hemos cometido un error sobre otra persona. La culpa nos ayuda a corregir nuestros comportamientos, y a través del arrepentimiento, podemos reparar el daño hecho.
El tema es que las religiones y el patriarcado han hecho de la culpa su modo de control social. Así, ya no se ofende o daña a un igual, sino que se ofende y daña a Dios, el gran Padre. La pena por pecar es el infierno.
Durante siglos han condicionado nuestro comportamiento con el miedo del pecado. Es más fácil controlar de este modo a las masas, porque el miedo al castigo es infantil y no requiere ni permite sujetos pensantes y reflexivos.
La culpa ha sido la emoción denostada, por inútil y dañina. Los que hemos sido educados en la religión católica podemos hablar mucho de la culpa. Si somos mujeres, aún más... Realmente hay culpas que es necesario deshacerse de ellas.
La culpa también es utilizada en el chantaje emocional. Es una forma indirecta y pasivo-agresiva de manipular al otro. La culpa también es asociada a las madres, porque el padre tenía la autoridad social y legal. Los padres no  necesitaban manipular porque podían exigir obediencia.
Pero la culpa es lo que les falta a los psicópatas y a los casi-psicópatas. Que a los algunos humanos les de igual hacer daño a los otros permite el abuso, la violación, el maltrato, el genocidio y, hoy en día, el "economicidio".
Debemos educar a los niños en el reconocimiento del otro. Entonces la culpa no será dañina, sino un semáforo para nuestros comportamientos. Una guía para nuestros deseos y una libertad para ejercerlos cuando éstos no se realizan sobre el abuso al otro.

Ana Cortiñas

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