DE VICTIMAS Y VICTIMISMO



Hay una tendencia en la psicoterapia comercial, que se publica mucho en las redes sociales y en las revistas alternativas sobre el poder de la mente, el pensamiento positivo, etc,  que encubre una ideología que puede ser muy dañina. Me refiero a todas aquellas psicologías, talleres de crecimiento personal y libros de autoayuda que insisten hasta el infinito en el poder de la mente, el poder del ahora y en el "empoderamiento" de hacerse responsable de tus sentimientos sin dar la culpa a los demás.

Si bien es cierto que cada persona es responsable a partir de la vida adulta de su existencia, el pensar que un ser humano tiene el absoluto control de sus emociones y que sólo es producto del ahora, es el resultado de la ideología individualista occidental-calvinista  y reaccionaria que se esconde incluso en los que se piensan "alternativos".

Nunca es ni será nunca terapéutico desconectarse de emociones, suprimirlas o reprimirlas. Nunca será "alternativo" olvidarse de la corresponsabilidad de nuestros comportamientos en los sentimientos y emociones de los demás. Del mismo modo, como parte del camino de la curación y sanación, a veces un@ debe identificarse como víctima para poder atravesar el dolor de la herida que nos infringieron. Eso no implica que confundamos el presente con el pasado. Un/a buen/a terapeuta nos ayudará a identificar los patrones aprendidos en el pasado para utilizarlos sólo ante las personas y situaciones en las que son verdaderamente útiles. Pero ocultar el dolor sólo ayuda a desconectarse de las emociones y a vivir un presente escindidos de nosotros/as mismos/as.

Por otra parte, podemos controlar los impulsos a actuar de determinada manera, pero es una ilusión de control creer que podemos tener un poder sobre los sentimientos y emociones que nos producen las cosas que vivimos. Si algo nos produce rabia, es deseable controlar los actos que la rabia puede generar, pero querer eliminar la rabia es robar parte de la conciencia de la situación y la fuerza necesaria precisamente para no convertirnos en víctimas del abuso de los demás, por ejemplo. En mi práctica clínica he observado (como hicieron otros psicólogos en el pasado), que el hecho de suprimir la rabia y decirse a sí mismo que nadie tiene la culpa de lo que uno siente, acaba por provocar un estado depresivo debido a la indefensión, a la impotencia. Paradójicamente, el no querer ser "victimista", provoca  ser una víctima de la persona y de la situación, al robar la fuerza y la energía que nos da la rabia para limitar el abuso y desarrollar nuestra capacidad de cambiar algunas situaciones. Nunca evolucionaremos personal o espiritualmente sin conciencia...a la inversa: crecer es aumentar la conciencia.

Eso es especialmente importante para las mujeres. El estereotipo de género nos condiciona a la autoabnegación, al sacrificio de nuestras necesidades y a la ocultación de las expresiones de rabia. También los condicionamientos sociales y la realidad de la ideología social nos han hecho REALMENTE víctimas. Ser consciente de las heridas a nuestro sexo y reconocernos como víctimas, ES UN PASO PREVIO a la conciencia de nuestra energía y nuestra fuerza para hacer que las situaciones puedan cambiar.



Ana Cortiñas

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