ALZHEIMER, APEGO, VEJEZ Y DEPENDENCIA


Como hija de una madre vieja con Alzheimer, voy acumulando una serie de experiencias y reflexiones, que siendo hoy el Día Mundial del Alzheimer quiero reunirlas en este blog, por si a alguien le pudieran ser de utilidad. Advierto que en estas reflexiones hablaré casi siempre en femenino, teniendo en cuenta que el 85% de los enfermos de alzheimer son enfermas, y que la mayor parte de los cuidados recaen en las mujeres (incluso cuando los hijos son varones, ya que muchas veces han sido las nueras las que han cuidado de su suegra enferma).

El Alzheimer (y otras demencias)  provoca en las familias que las necesidades de apego emerjan como prioridad, con la particularidad que los sistemas se invierten: ahora son los hijos e hijas (más hijas que hijos por los condicionamientos de género y la psicobiología de las mujeres) los que deben cuidar y los padres, ser cuidados. Si la maternidad conlleva la reactivación del sistema de apego y la posibilidad de reelaboración del vínculo con la madre (y el padre en los hombres con una paternidad consciente), un preguntarse ¿qué tipo de madre voy a ser?, el maternamiento de nuestras propias madres nos lleva a muchos conflictos.

Para empezar ¿deseamos cuidar y dejar de ser cuidados? ¿es fácil abandonar para siempre el papel de hija? El sentimiento de desamparo que eso produce nos puede llevar a negar la realidad, sobre todo en los inicios de la enfermedad, de que tal enfermedad existe. Hay muchos enfados y mucha ira con los primeros olvidos, con los primeros descuidos y desorientaciones
Para continuar...¿podemos cuidar a quienes nos malcuidaron? No siempre nuestras madres lo hicieron bien y a veces, mucho más que con nuestro hijos, repetimos fórmulas y pautas...reñimos, humillamos, a veces sin mala intención, sino con la intención que tienen muchos padres de "motivar" para cambiar los comportamientos. Me pregunto cuantos malos tratos y abandonos de ancianos pueden ser debidos a los malos tratos que ellos hicieron en la infancia de los cuidadores
Y siguiendo... inevitablemente la demencia y la dependencia en la que deriva, nos enfrenta con los temas existenciales de la vejez y la muerte. Es un momento muy importante que puede ser de transformación y crecimiento profundos si no evitamos reflexionar y huir de las emociones y sentimientos que nos mueve.

Por otra parte, la reflexión sobre cómo se organiza la sociedad es también inevitable. La Ley de la Dependencia, que en su espíritu quiso reconocer la labor social y productiva de muchas personas (insisto, especialmente mujeres), en su desarrollo se queda en papel mojado. Pero hace patente la importantísima labor que implica cuidar al dependiente en una sociedad donde la esperanza de vida ha llevado a convertir el alzheimer en una epidemia que se lleva un alto porcentaje del gasto farmacéutico y médico. Esta sociedad se orienta a la productividad laboral y a la economía, exigiendo de las mujeres una doble jornada laboral que nos hace más vulnerables al estrés y a sus hermanas ansiedad y depresión. Si este es el resultado de esta organización social: mujeres sobrecargadas, viejos improductivos y molestos...¿para qué nos organizamos en sociedad? ¿para valorarnos solo por nuestra productividad laboral en la economía de mercado?

Para mí hoy no sólo sirve para recordar a las enfermas y enfermos de Alzheimer, sino para reflexionar profundamente sobre la vida y cómo vivimos en ella...





Ana

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