¿SIEMPRE HAY UNA RELACIÓN DE DOMINANCIA-SUMISIÓN? TEORÍA POLIVAGAL DE PORGES

Hoy en día, los neurocientíficos saben que hay una parte del cerebro que, cuando está activada, permite las relaciones con una conexión emocional que nos hace sentir en sintonía con el otro (Teoría Polivagal de S. Porges). Es la parte más evolucionada de nuestro cerebro (corresponde anatómicamente al neocórtex prefrontal), que se pone en funcionamiento cuando no nos sentimos amenazados y no necesitamos poner en marcha nuestro sistema de defensa de lucha o huida. Cuando gracias a las relaciones tempranas, esta parte está bien desarrollada porque a través de las interacciones y las vocalizaciones nos estimulan y hay una buena regulación emocional del bebé, las personas en su adultez enfrentan los conflictos con la negociación. y se puede dar la reparación de aquello que nos ha distanciado.  Sin embargo, las relaciones tempranas no siempre son óptimas o adecuadas. Nuestro sistema de conexión emocional no es desarrollado suficientemente, y cualquier cosa que nos frustre puede ser interpretado entonces como una amenaza. Por tanto, hay personas que enfrentan cualquier conflicto personal como un ataque ante el que tienen que defenderse o huir. Son las relaciones de dominancia- sumisión. Hay filósofos que han pensado que la jerarquía amo-esclavo está en la base de toda relación, pero esto no es así. Acudimos a esta reacción primitiva por razones de supervivencia o problemas de apego, cuando no hay una buena integración de todos los sistemas cerebrales y del sistema nervioso en general. 
El gran problema sucede cuando una persona busca cuidar la relación, y el otro pretende dominar. Esa es la razón por las que la mediación no siempre es aconsejable. El tipo de relaciones que Marie France Hyrigoyen describe en "El acoso moral", es uno de estos casos. Al final, hay razones de supervivencia psicológica para no negociar, salvo que puedas dominar al que no quiere hacerlo y le impongas la negociación. Qué contrasentido, ¿no?

Ana Cortiñas

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