HONRAR TODAS NUESTRAS PARTES

Se puede elegir como responder, pero no se elige como reaccionar.
Reaccionamos según nuestra naturaleza y nuestras memorias de los movimientos y secuencias con las que se fundó nuestro mundo de afectos. Reaccionamos de forma esperable y lógica, como lo hacen la mayoría de humanos, aunque también esperamos que la respuesta sea equilibrada y civilizada.
Y aunque sea deseable responder y no reaccionar a las cosas que nos suceden, negar nuestra reacción es una forma de violencia.
Si me enfado o me entristezco y lo niego, rechazo la parte de mí que quiere sobrevivir y ser reconocida en sus deseos. Si niego que tu reacción de enfado o tristeza sea la adecuada, rechazo la parte de ti que desea sobrevivir y ser reconocida.
Necesitamos honrar todas y cada una de nuestras partes

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