SOMOS RESPONSABLES DE LA COMUNICACIÓN

Hay un dicho guestáltico que se pasea mucho en la red y que forma parte de su catecismo. Dice algo así como que somos responsables de lo que decimos pero no de cómo se interpreta por la otra persona.
Esto es así en cierta medida, porque a veces decimos cosas que son interpretadas por el receptor del mensaje con una intención que el emisor no tiene. Lo que se escucha se tamiza por un filtro que es siempre subjetivo.
Pero lo que se olvidan los guestálticos al decir esto, es una serie de hechos que se dan en toda comunicación:
- Las emociones se contagian de una forma inconsciente. Hoy sabemos que tenemos en el cerebro unas neuronas que reflejan en el que recibe la emoción con la que se dice (neuronas espejo), por las que se reproduce en el receptor la emoción que muestra el otro. En un adulto sano, y que no se siente muy involucrado con la comunicación, es fácil hacerse consciente del contagio. Pero en una persona implicada emocionalmente con el otro, el contagio es inmediato. Eso para el bebé y el niño pequeño puede ser terrible: los niños no pueden escapar de ninguna manera de la emoción del cuidador. No tienen recursos madurativos  ni experienciales para hacerlo, así que se ven totalmente invadidos por la emoción del que emite el mensaje

- Toda comunicación humana tiene unas consecuencias. En un adulto sano, las consecuencias de lo que se dice y de cómo se dice deben ser tenidas en cuenta si queremos tener unas relaciones satisfactorias. Tirar la piedra y esconder la mano nunca puede ser un elemento que ayude a la comunicación. Yo te digo palabras hirientes...pero oh! "yo no soy responsable de cómo lo interpretas" es una muestra de cinismo, no de una intención madura de comunicación.

- La intención de lo que se comunica (por ejemplo, herir, humillar, avergonzar) puede formar parte de nuestras proyecciones y puntos ciegos...provocamos una herida. Darse cuenta de cómo reciben lo que decimos a los demás, debería ser tenido en cuenta si queremos tener relaciones sanas y satisfactorias. A lo mejor no es nuestra intención herir...o sí. En cualquier caso, si queremos al otro, deberíamos tener en cuenta cómo le pueden sentar las cosas que decimos. Tener en cuenta su sensibilidad y sus reacciones es un acto de amor y madurez. Sólo si valoramos que lo único importante es desahogarnos, podemos decir las cosas de cualquier manera.

En definitiva, somos responsables de lo que comunicamos...

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