LA MEDICINA NECESITA URGENTEMENTE PSICOLOGÍA

Se dan situaciones en las relaciones médico-paciente-familiares que no tienen nada que ver con los recortes en sanidad. Me refiero al trato que se recibe a la hora de explicar lo que sucede, tanto al paciente como a la familia.
Ser médico de urgencias no debe ser nada fácil. Las situaciones de emergencia deben requerir un estado de alerta para dar una respuesta rápida y revertir estados premortales. Dar la noticia a los familiares tampoco tiene que ser fácil.... pero entre dar la noticia de una manera o de otra hay un abismo...
Esta entrada, junto la de las reflexiones sobre el alzheimer provienen de mi experiencia personal. Mi madre es mayor, con un alzheimer avanzado y en situación crítica. El médico ayer me dijo que estaba en un estado premortem, diciendo que sentía que tuviera que dar esta noticia para, acto seguido, hacer no sé qué comentario gracioso y ponerse a reir él sólo.
Como que soy psicóloga, y entrenada en ver microinteracciones, enseguida pensé que es una persona disociada de la emoción de lo que sucede. Por otros comentarios posteriores mientras estaba en la UCI acompañando a mi madre, se me confirmó la observación, al tiempo que pude ver el estilo narcisista de todas sus interacciones con el personal y los enfermos. Toda la información que daba a todos los familiares estaba plagada de tecnicismos- cómo hizo conmigo- hablando de situaciones vitales, síntomas y medicamentos como si estuviera dando una ponencia en un congreso de médicos, y en un tono emocional jocoso, como si estuviera en una feria de pueblo.

Yo puedo pensar en cómo dio la información. Puedo metacomunicar (hablar sobre las consecuencias de la comunicación y de la forma en la que se hace) porque tengo la formación adecuada para hacerlo. Pero la mayor parte de personas oirán la sentencia del médico sin comprender lo que les dicen, y ante sus risitas y comentarios se quedarán con un estado de desamparo por no saber a qué  atenerse (¿es tan grave si el médico se está riendo?) ni saber interpretar lo que se dice.

Todo esto viene del estilo que tiene la medicina occidental. El médico es un dios que lo sabe todo y al que no se puede cuestionar, herencia de servilismo medieval que los médicos mantienen en beneficio de su ego. Es una medicina tecnicista y, sobre todo, narcisista, que no permite ni estimula todos los elementos sanadores que tiene una red de apoyo en activo, junto a la estimulación de todos los aspectos psicológicos necesarios que contribuyen a la curación.

Si hay algún momento en la vida de las personas y sus familias que necesiten de un sistema de apego seguro es en la enfermedad. El enfermo y su familia necesitan del apoyo psicológico y consuelo que les permita enfrentar mejor la crisis vital.

Es hora ya de que a los médicos se les examine en Psicología, y que se exija de ellos también que se comporten con humanidad.

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