COSAS DE MUJERES

Pintura de Erika Craig
Hay muchas cosas de mujeres: la menstruación, el histerismo, hablar de cocina, de la casa, de los niños. Es cosa de mujeres cuidarse de las cosas cotidianas que no tienen valor, la limpieza, las relaciones, el ambiente emocional. Es cosa de mujeres tener miedo a la violación, a salir sola por las noches, al qué dirán si vistes demasiado provocativa, o como una monja, si eres estrecha o si eres una zorra. Es cosa de mujeres defenderse del acoso, del maltrato de pareja, de los crímenes pasionales; dar de comer a los enfermos de la familia, ocuparse de la compra de detergente. de la educación, de los dependientes, de mantener el deseo sexual, de la anticoncepción, de que los padres maltratadores mantengan el respeto de los hijos; es cosa de mujeres la responsabilidad de las denuncias falsas, mantener las relaciones vivas y sanas, la ropa y el cuidado de los animales y las plantas, los partos y los puerperios, asistir en agonías de los moribundos, velar los muertos.

Muchas cosas de mujeres que se hacen múltiples veces en el día, en todas las casas del mundo, casi todo en todas las culturas.

Pero nada de eso se valora, aunque ninguna sociedad podría subsistir sin las mujeres y sus cosas.
No se crece, ni se evoluciona pariendo, cuidando. Sólo son importantes los generales y sus guerras. Los políticos y sus leyes. Los bancos y sus monedas. Las iglesias y sus Papas. Sólo se iluminan los que pueden sentarse años en meditación, buscando la iluminación en la sombra de una cueva o monasterio.
No, las cosas de mujeres no son importantes.

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