LA RELACIÓN MÁS IMPORTANTE



La relación más importante es la relación con nosotr@s mism@s

Más allá de teorizaciones sobre la conciencia y sobre el "yo", la prueba de que mantenemos una relación con nosotr@s mism@s es que nos hablamos. Tenemos una conversación interna que da palabra a lo que sentimos y que, a su vez, nos refuerza lo que estamos sintiendo.
Los estudios actuales sobre la emoción y la cognición, nos dicen que primero sentimos y que los sentimientos y la emoción tiñen los pensamientos que después nos refuerzan lo que sentimos. Por eso es importante tomar conciencia de lo que sentimos y de nuestra voz interna, que nos habla consolándonos o animándonos, o bien todo lo contrario...

La voz interna es un aprendizaje. Aprendemos a tratarnos bien, o a reñirnos contínuamente frente a los errores y a no perdonarnos los fracasos. Y en el caso de tratarnos mal, poco podemos hacer con nuestra autoestima si no cambiamos la conversación interna que nos machaca.

Que la conversación interna se aprende quiere decir que antes que ser interno, ha sido interpersonal. Quiere decir que aprendemos a animarnos o a reñirnos así como nos han educado. No tiene que ver exactamente con el amor recibido, porque a veces nos riñen porque nos quieren...pero sí con que vivimos en una cultura en donde se maximiza el reprender lo mal hecho, en vez de reforzar lo que se hace bien... eso no quiere decir que no tenemos que reprender a los niños, o que no hay que reconocer los errores, sino que tenemos que prestar atención a la calidad de lo que se dice; de lo que nos decimos.

La cuestión reside en tratarnos, tratar con amabilidad; y en hacernos consciente del grado de perfección que nos exigimos.

Muchas personas con baja autoestima y problemas de ansiedad tienen conversaciones internas de no perdonarse ningún error, aún cuando entienden en lo demás que pueden equivocarse. En ocasiones damos a los demás lo que no nos damos a nosotros mismos, nos juzgamos de forma implacable.

¿Cuántos "tengo que" o "debo" nos decimos cada día? ¿Cuántas cosas perdonamos en los demás que no nos perdonamos en nosotros? ¿Llevamos la carga de complacer siempre y de no fallar a los demás (aún cuando los demás nos fallan)? ¿vemos los errores como faltas injustificables en vez de modos de aprender?

A veces es útil pensar en nosotr@s mism@s como niñ@s que dependen de nosotr@s para aprender, y que necesitan ser guiados, orientados y corregidos con afecto. ¿Le diríamos a nuestro hijo que es tonto porque se ha equivocado? Probablemente no...le señalaríamos el error y le ayudaríamos a aprender de él. Le calmaríamos si se desconsuela y le animaríamos a perseverar...

Esa voz interna amorosa es la que necesitamos cultivar. A veces será necesario que alguien nos ayude, por eso hay conversaciones con los demás que son terapéuticas ¡(ojo con los amigos que elegimos y cómo nos hablan!). Si a nuestro alrededor no hay nadie que nos consuele, nos apoye y nos de aliento, quizá deberemos aprender eso de un/a terapeuta. Cuando somos conscientes de esa voz interna machacona, a veces también nos hacemos conscientes de que los que nos quieren no saben hablarnos con cariño tampoco...que hemos vivido rodeados de familiares, pareja o amigos que sólo nos critican y juzgan.

Una vez que aprendemos a tratarnos con afecto, vemos que tenemos una fuente interior de amor, que no depende de los demás a partir de ahora... tenemos una reserva de afecto que nos ayuda frente a los errores, fracasos y adversidades. Nos hacemos más fuertes a los vaivenes de la vida.

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